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Hace algunas semanas apareció en Facebook un perfil llamado “Apertura Fotográfica” y desde su creación se publicaron en el perfil tres artículos de opinión (entre otras cosas) sobre el conversatorio “Fotografía peruana contemporánea. Aspectos conceptuales”. Lo que queda claro es que la persona detrás del perfil asistió al evento y quedo muy decepcionado por la participación de tres personas en particular: Mario Montalbetti, Roberto Huarcaya y Jorge Villacorta, pues ha dirigido sus tres comentarios a lo que estos dijeron en sus presentaciones.

Desde el primer artículo (el de Montalbetti) el perfil generó polémica por su opinión y según podemos ver tiene actualmente 23 comentarios que contienen un debate por momentos alturado y por ratos bastante desordenado. Les confieso que me interesó mucho lo que estaban haciendo porque considero que no hay nada más saludable para la producción cultural que el debate abierto, sin embargo por cómo se fue dando el debate empecé a encontrar algunas incongruencias.

Vale señalar que escribo en este blog y no en el mismo perfil por una razón fundamental. Se trata de un perfil de usuario, cerrado a quienes ellos reciben como “amigos” de FB. Respeto su decisión, pero creo que cualquier debate debe ser siempre abierto a cualquiera, sin temor a nada.

Quiero centrar mi comentario, además, en el último comentario que dejaron (hasta ahora) en el artículo escrito sobre Jorge Villacorta. Esto porque en dicho comentario parecen resumir sus argumentos generales.

Aquí una captura:

Ellos han definido que el debate debe girar sobre dos puntos “claves”: lo ético y lo estético, por esto sintetizan su argumento en la siguiente frase:

“La percepción estética no es una experiencia individual desligada de aspectos culturales, sociales, económicos, políticos e históricos Existen razones ‘no estéticas’ por las que cierto estilo de hacer pintura o fotografía es visto como ‘el mejor’. Dichas razones ‘no estéticas’ usualmente responden a relaciones de poder, como las descritas por John Berger. Nuestro argumento es simple: existe un monopolio de la fotografía en el Perú que valida determinados criterios estéticos que benefician mayoritariamente la producción fotográfica de gente del CI.”

Sin embargo, no entiendo lo siguiente ¿cuáles son esas razones no-estéticas vinculadas a “relaciones de poder”? si, tal y como dicen, la percepción estética es una experiencia ligada a aspectos “culturales, económicos, políticos e históricos”. Como sabrán, lo cultural, económico, político e histórico es precisamente determinado por relaciones de poder (Eso lo pueden ver en Foucault, Bourdieu y en varios posestructuralistas). Es decir, es un poco ingenuo pensar que pueden existir concursos o instituciones que se aíslen de estas relaciones de poder para justificar el sentido de los concursos y sus ganadores.

El problema es, creo, cómo estamos entendiendo la fotografía como producto cultural ¿no creen que le estamos dando demasiada importancia a los concursos? es decir, es innegable que debe llamar nuestra atención pues en nuestro país es el medio más eficiente para dinamizar a la fotografía como mercancía, pero no necesariamente como producto cultural y mucho menos como expresión humana.

Por esto, cuando dicen: “existe un monopolio de la fotografía” pienso que no, lo que existe es una estructura monopólica en el “mercado” de la fotografía. Pensar que esto es un “monopolio de la fotografía” sería reducir la naturaleza de ésta a su ámbito comercial.

Luego dicen que esto “valida determinados criterios estéticos que benefician mayoritariamente a la producción fotográfica de gente del CI” y vuelvo a sentir que reducen a la fotografía a su ámbito comercial. Aunque podamos tomar como cierto que la relación institucionalidad-estética termina por beneficiar a los que pertenecen a la institución, esto no necesariamente tiene que estar reñido con la ética. La explicación es muy simple: es evidente que quien te enseña a fotografiar te va a premiar si fotografías tal y como te ha enseñado. Y es evidente que si buscas ser premiado por tu fotografía sin suscribirte a los criterios estéticos de la institución que organiza el premio, vas a perder.

Imaginemos que el CI escucha los reclamos y en el próximo premio Courret, Salón Nacional de Fotografía, premio Repsol o en la siguiente Bienal ellos optan por recurrir a jurados internacionales o a personas no vinculadas con la institución. ¿Con qué criterios estéticos creen que estas personas van a juzgar las fotografías? ¿creen que la estética del CI es ajena a la estética convencional de las élites artísticas que movilizan el mercado del arte en todo el mundo? y en el caso que se premie a una persona que introduce una nueva estética para hacer fotografía ¿cuánto tiempo creen que demoraría el CI en incluir también esa estética en su oferta académica y a recuperar el statu quo?

El problema de la fotografía no es el problema de su ámbito comercial ya que el problema de lo comercial es el problema del sistema-mundo en general. El problema de la fotografía parece ser más grande y es que, en la esfera pública, incluso quienes luchan por enfrentarse a las estructuras de poder le dan demasiada importancia a las relaciones económicas que giran en torno al arte como si estas fueran lo único que condiciona lo cultural y la forma en que en que se consume.

Aunque no lo crean, las instituciones que se benefician de condiciones monopólicas dependen no sólo de la validación y beneplácito de las élites sino también de una mirada limitada (bipolar) de sus detractores. Si nos situamos en sus márgenes, nos volvemos su “otro” en su ejercicio del poder y terminamos por justificar su forma de hacer las cosas. La idea, creo humildemente, sería empezar a  imaginar la fotografía CON el Centro de la Imagen como un actor más en el escenario, apelando a que la diversidad es importante.

Si no nos gusta su estética, no participamos en sus concursos y hagamos ver sus limitaciones a partir de argumentos (y productos) y no de chismes y acusaciones que nos hacen perder tiempo. No se gasta la pólvora en gallinazos.

En esa línea, su artículo sobre Huarcaya fue mucho mejor que el que escribieron sobre Montalbetti y aún mejor que este sobre Villacorta. Sin embargo, en los comentarios y respuestas le dan demasiada importancia al raje.

  • Samy Bareto

    ¿creen que la estética del CI es ajena a la estética convencional de las élites artísticas que movilizan el mercado del arte en todo el mundo? y en el caso que se premie a una persona que introduce una nueva estética para hacer fotografía ¿cuánto tiempo creen que demoraría el CI en incluir también esa estética en su oferta académica y a recuperar el statu quo?

    La hegemonía estética del CI es evidente, en cuanto a nivel concursos “nacionales” de fotografía, sin embargo tus cuestionamientos son sin duda certeros, incluso ya se han dado en estos últimos años con intervalos de acuerdo a las olas internacionales