Salón Nacional de Fotografía: iglesias que arden.

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La iglesia se quema y frente a ella una multitud se reúne buscando a los incendiarios. Hay curiosas actitudes en torno al crimen porque el anhelo es adjudicarse la autoría. Hace tiempo que se sabe que las iglesias son malas.

«¡Yo he quemado la iglesia!» Gritan, por turnos, diversos personajes de la ahora extinta comunidad de oradores. Pero aún no saben cuál de las iglesias del pueblo se quema.

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Conversatorio: Concurso Nacional de Fotografía Eugène Courret 2013

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El día Jueves 06 de Junio, se realizó un conversatorio en la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP donde los fotógrafos David Hermoza (finalista) y Franz Krajnik (ganador) nos hablaron de los proyectos con los que participaron en el Concurso Nacional de Fotografía Eugène Courret 2013.

Aquí les traemos el video completo:

Courret 2013: la crisis por fin llega

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No hay que temer a la crisis, no hay que temerle al conflicto, hay que verlo como una oportunidad. Este año en la premiación del Courret llovían críticas y acusaciones de favoritismos que se lanzaban sin evidencia alguna, los fotógrafos estaban indignados y sentenciaban a la hoguera a una institución y a su director, Roberto Huarcaya. Pero todo se hacía en voz baja, nadie levantaba la mano a excepción de un artículo bastante anodino en la web de Lima Gris.

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Desarraigo

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Estuve en la feria Art Lima 2013 dos veces y recién en la segunda visita presté atención al proyecto “Desarraigo” de las artistas Sonia Cunliffe y Silvana Pestana. Confieso que la primera vez no les presté atención y fue en casa que descubrí que se había armado un mini-incendio virtual al respecto.

Una nota de El Comercio relata que esta muestra propone una analogía entre “campesino” y “niño”, razón por la que varios salieron a criticar duramente a las autoras.

Al comienzo pensé mal del autor de la nota, intuí que había descontextualizado la enunciación de la obra y fijado su atención sólo en el aspecto más llamativo, la idea de tener dos artistas nacionales tocando un tema social tan complejo como la reforma agraria.

Siempre procuro dudar de los linchamientos virtuales, por lo que traté de buscar más información respecto a cómo presentaban ellas mismas la obra. Al comienzo no encontré nada que diste mucho de la información que volteaban en El Comercio, pero luego encontré el video que acompaña la nota y sentí alivio. Luego no.

Nada más “objetivo” para hablar de una obra de arte que recurrir al propio discurso del autor. Extraigo unas cuantas frases de ellas mismas sobre su trabajo, a ver si así podemos descifrar este escándalo 2.0.

(luego de hablar de la idea de desarraigo) “…bueno ese apego es el vínculo que se desarrolla entre la madre y el hijo o el cuidador del niño desde que nace hasta que tiene seis años y depende de lo positivo o negativo que sea para que el niño sea un adulto sano mentalmente…que sea bueno para la sociedad

Hasta aquí son solo dos madres preocupadas por la infancia y el desarrollo de sus hijos. Nada atroz, solo aburrido. (¿cuidador del niño?) . Sin embargo, empieza a preocupar por qué en la nota hablan de “los campesinos”. ¿qué estaba por ocurrir?.

“…y queríamos ver qué pasa cuando no tienes ningún tipo de apego, cuando dejas solo a un niño y todo lo primitivo y lo salvaje sale de él, no? y si no le pones límites y cuidado puede pasar… este…”

Sí, primitivos y salvajes.

“…se puede hacer daño a sí mismo, entonces lo contextualizamos en la época de la reforma agraria es una época en que también el estado… sucedió eso… es como una metáfora no?… no fue protector con sus campesinos digamos les dio las herramientas pero no les enseñó a usarlas entonces igual los niños ¿no? tenían cuchillos, corrían peligro, tenían armas, entonces todo el tiempo estaban en peligro… entonces este.. es como que ellos  se quedan solos en esta casa-hacienda… los papás se fueron… los empleados se fueron…porque tuvieron estas tierras… se enfrentan a situaciones primero de juego libres y de repente empieza el peligro y la necesidad de supervivencia…”

Es oscuro y agradable escuchar a alguien decir una estupidez. Sobre todo cuando se trata de un discurso despreciable que se revela en su intento por “camuflarse” en lugares comunes de lo “políticamente correcto”, alcanzamos el clímax al descubrir que las buenas intenciones no le alcanzan para agazaparse.

Este caso es muy sencillo. La obra apela al discurso paternalista y mutilador que buena parte de nuestra clase alta destina a un “otro”, anónimo y desfavorecido. Mezcla sus nociones de representación del que parece ser un “monstruo mitológico” con el agobio que le produce una falsa culpa de clase. Ante esto, las artistas quieren proponer un mensaje de empatía, de corte pedagógico y moralista.

Nos quieren decir “esto pasó así, ellos no tuvieron la culpa”; y ello desnuda que, en el fondo del discurso, habita una sutil denuncia. Quieren decir que el “campesino” fue “primitivo y salvaje” a causa de una reforma agraria mal ejecutada que no le permitió volverse un individuo “sano mentalmente” y “bueno para la sociedad” (¿alguien dijo “terrorismo”?). En consecuencia,  ese “campesino” no merece el castigo que, como sociedad ilustrada, le obligamos padecer. ¡Larga vida a las defensoras del campesino!

Pero más allá de criticar rabiosamente el contenido de este proyecto, es necesario reflexionar la naturaleza de su concepto y tratar de comprender un poco el sentido detrás de dicha  metáfora. ¿Cómo nace esta idea? Creo que es válido apelar a su propio marco de análisis para responder esta pregunta.

Esta obra es una exquisitez de la autorreferencia. Son las “artistas” las verdaderas representaciones de lo que proyectan sobre un “ente” que desconocen. Piénselo un momento ¿no hemos visto bastante desarraigo en este discurso? Alguien les dio herramientas (cámaras, lienzos y una sala) pero no les enseñó a usarlas. Ello les impide proponer un concepto mentalmente sano y bueno para la sociedad, por lo que aflora un arte primitivo y salvaje que termina por hacerles (y hacernos) daño. Entonces… ¡ellas son inocentes! Son niñas jugando con cuchillos en una casa-hacienda abandonada (una galería). Es preciso buscar a los “padres”.

“Comenzamos hace como un año y medio a desarrollar la idea porque primero decidir qué tema desarrollar, después hacer la investigación … hemos hablado con psicólogos, con historiadores, con personas que vivieron el tema de la reforma agraria … hicimos todo el research y toda la preparación que fue lo que más tiempo nos tomó y, bueno, ya después nos concentramos en hacer la ejecución del proyecto…”

Prendan sus antorchas y vamos en busca de los asesores. Ellas afirman que tuvieron ayuda, lo que me hace pensar que pudo ser peor.

Pero esto no es tan nuevo como piensan. En el año 2007, la fotógrafa  Marina García Burgos y Ricardo Ramón Jarne lanzaron, a través de su Colectivo MR, un proyecto fotográfico titulado: “Si no existe el más allá, la injusticia del pobre se prolonga eternamente”. Aunque mejor argumentado que este “Desarraigo”, hay una noción común de la otredad que muestra su hocico en los dos proyectos artísticos. Respecto a este proyecto, les recomiendo leer el texto de Mariel García Llorens en la revista “Argumentos” del Instituto de Estudios Peruanos. Contundente.

Hablando seriamente, esto me hace pensar mucho en la sensación que me transmitió el evento Art Lima en general. Un espacio correcto, lleno de obras que le dan la espalda a la sociedad donde están insertas. Muy  pocos buenos ejemplos de arte contemporáneo y muchas repeticiones de motivos vacíos. Un mercado, lo que no tendría nada de malo si no se vendiera como testimonio de crecimiento del arte peruano. Todo esto sin entrar en los cuestionamientos que han recibido respecto a censuras y otras perlas. Pero, lo peor de todo, un espacio aburrido y sin alma.

Wolfgang Tillmans en el MALI

PaperDrop

Desde hace mucho que esperábamos una exposición de fotografía contemporánea de las dimensiones con la que se ha realizado la de Wolfgang Tillmans en el Museo de Arte de Lima. No sólo se trata de una muestra reciente y sumamente importante, sino que contó también con una charla inaugural en la que el propio artista pudo explicar el proceso de su obra a lo largo de su carrera y las particularidades con las que decidió montar esta exposición en el MALI.

Es complicado vincular la obra de Tillmans a un estilo particular y además resulta una perogrullada comentar el estado de la cuestión de la fotografía contemporánea relacionándola a la dislocación de sus diversas manifestaciones, por eso prefiero hacer una crítica a la experiencia que se nos ofreció el día inaugural, retomando ciertos aspectos comentados por el fotógrafo y centrándome en el consumo de la imagen.

Tillmans se autodenomina un fotógrafo interesado por el soporte de su obra, no sólo en el sentido formal, sino también en el sentido conceptual del medio, es decir la hoja que carga la imagen. Por ello su interés en experimentar con fotocopias y con la materialidad del papel fotográfico, su expresividad al ser doblado y la visualidad que ofrece como papel en sí. Esta necesaria interrogación sobre el soporte lo lleva también a cuestionar la mirada que se le puede dar a las representaciones, fiel a un conceptualismo moderno/posmoderno que está en constante tensión con el origen epistemológico de la imagen fotográfica. De esta manera podemos encontrar una retícula conformada por fotografías de colores que, en armonía con el piso de la sala, establece una alegoría de la estructura de la luz. La experimentación no figurativa se logra también a partir del uso maniqueo de la cámara fotográfica como mera receptora de luz al ser despojada de la óptica que la convierte en cámara obscura. De especial interés pueden ser las mesas ubicadas en la sala interior de la muestra y cómo se concibe la obra a partir del vasto tema del archivo como lenguaje oficial y su inevitable miopía para admitir el intercambio horizontal de conocimientos.

La polémica más interesante tendría que ser la afirmación del fotógrafo por despreciar la pedagogía de las escuelas de fotografía que hacen incidencia en la formación de un estilo en sus estudiantes. El propio Tillmans es un camaleón del estilo, un eterno vagabundo entre la espontaneidad, el minimalismo, la performance al servicio de la imagen, la nueva objetividad, entre otras formas de fotografiar. Sin embargo, es importante entender la intención de su mensaje, el no preocuparse por la audiencia, por la palestra estelar, por convertirse en una descontextualización. Lo que importa es generar una obra propia libre de inmutabilidades, casi como un proceso post estructuralista de análisis visual que descompone los imaginarios en haikus, independientes, conclusivos, con corporeidad y en disonancia dentro del conjunto que una muestra como ésta tiene. Definitivamente no existe un prólogo, ni un epílogo, ni un comienzo, ni un final. La exposición se puede visitar de cualquier manera, salvo en simultáneo, ya que lo queda al final es una sensación, no una imagen.

Cosas por corregir, muy pocas, pero principalmente la traducción en tiempo real durante la charla, que fue bastante deficiente. Todo lo demás estuvo muy bien organizado, da gusto ir al MALI.

* Imagen que ilustra este post: Paper drop (roma) 2007.

Elogio de la vejez (13 de Febrero al 21 de Abril 2013 – CCPUCP)

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Lugar: Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú
Fechas: 13 de febrero – 21 de abril 2013

La edad nos cuestiona a todos, sea cual sea nuestra posición específica en ella. Tendemos a reflexionar respecto a la dimensión del rango al que pertenecemos. Es evidente, entonces, que la cultura visual tenga multitud de representaciones sobre ella.

En esta línea, los extremos son los que más impresionan nuestra mirada, será por eso que hay todo un “género” fotográfico (más que nada comercial) dedicado al registro y embellecimiento de la infancia.

Ahora toca explorar la vejez.

Este 13 de febrero (2013) se inauguró en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú la exposición “Elogio de la vejez”, donde el curador Frank Kalero nos presenta una serie de proyectos fotográficos iniciando el viaje con la pregunta “¿cuándo es uno viejo?”

La exposición es nutrida, diez fotógrafos de EUA y Europa que presentan una serie de trabajos con independencia y, al mismo tiempo, mucha coherencia entre sí.

Un día en la vida de un anciano, la sabiduría en los pliegues de la vejez, la vida en un centro de retiro, el reflejo del rostro, la muerte, la belleza y el amor son algunos de los temas que se pueden apreciar con destreza en las imágenes presentes en esta exposición.

Los trabajos que encontramos son:

Kaylynn Deveney (EUA): The day-to-day life of Albert Hastings
Michael Ackerman (Israel) : I feel old
Andrew Zuckerman (EUA) : Wisdom
Josep Echaburu (España): Centro de vida
Peter Granser (Alemania): Sun city
Stephanie Diani (EUA): Dames: the legends of burlesque
Walter Schels (Alemania) : Life before death
Sacha Goldberger (Francia) : Super mamika
Javier Tles (España) : Noúmeno
Annet Van Der Voort (Holanda) : A lifetime

Personalmente recomiendo mucho los trabajos de Ackerman, Scheis, Deveney y Tles, que tienen para mi especial significado dentro de la exposición. Sin embargo, soy honesto en decir que no hay ninguno que no esté a la altura del tema.

Sin condescendencia hacia la vejez, puedo decir que se trata de una excelente exposición.

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