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Este viernes 21 de febrero a las 7:30pm estaré junto a Jorge Villacorta y Alfredo Villar en la mesa de diálogo: La fotografía callejera: ¿Arte/documental? que se realiza en el marco de la exposición “A ver a ver” del Colectivo Lima Foto Libre en la Galería Pancho Fierro.

Aquí les dejo un texto que escribí para la exposición:

Lima Foto Libre no es el primer colectivo fotográfico peruano, ni siquiera de Lima, pero fundó escuela, la tumbó y la volvió a fundar. Aparecieron en el 2006 y encabezaron una seguidilla de colectivos que en algunos casos ya desaparecieron. Lo cierto es que antes existió TAFOS y antes de eso Secuencia y Amauta. No, Lima Foto Libre no fue el primero, pero es distinto a todos.

Debió llamarse Lima Cholo Libre, una fotografía orgullosa, callejera, astuta, desde adentro. Fotógrafos no profesionales con cámaras no profesionales, tomando fotos en legítima defensa, interconectados, sin guardián que los lleve por el camino iluminado del alto arte fotográfico importado. No, felizmente. Se trata de una imagen limeña, mixta, heterogénea, que no calza con la endogamia de la fotografía plástica sino que se auto representa con suficiencia.

Anónima, combustible y achorada, como la calle, no es condescendiente, no es pretenciosa, experimenta porque es libre, porque no le tiene miedo a los cánones, porque nadie le enseñó, porque para fotografiar no necesitas que te enseñen, escuela del street photograhy, tomo 1, capítulo 1, primer renglón. Tiene la audiencia más grande posible porque expone fuera, en la cuadra, en el puente, en la plaza, así devuelve el favor, si miras, bien, si no, también.

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Lima Foto Libre parece ser una sola persona, identidad individual fundida en identidad colectiva, chapas en lugar de nombres, un fotógrafo compulsivo haciendo uso de las reglas más sanguíneas de la práctica, sin roches, a veces con violencia, a veces de puro sapo, mete la cámara digital chiquita, caleta, se funde porque vive ahí, pasa por ahí después del trabajo, es su barrio, su ruta, su fin de semana. Y como es tan conocida entonces sus fotos huelen, se sienten, se escuchan, se perciben con todos los sentidos, abrumados por esa Lima que se construye y se destruye como el monstruo de Akira, sin control, exponencialmente, con verborrea: chapa tu combi, saca tu foto, súbela al face, pa la gente, Lima Foto Libre.