in Opinión

El martes 16 de diciembre se presentó la segunda edición del libro Yuyanapaq. Para Recordar, editado en esta oportunidad por el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Universidad Católica (IDEHPUCP). La mesa estuvo conformada por el Dr. Salomón Lerner, las curadoras del proyecto fotográfico Mayu Mohana y Nancy Chapell, el sociólogo Gonzalo Portocarrero y la coordinadora de relaciones institucionales y proyectos del IDEHPUCP, Iris Jave.

Foto: Abilio Arroyo. revista CARETAS

Foto: Abilio Arroyo. Revista CARETAS

Antes de la presentación discutía con una amiga acerca del deber de conocer esta exposición. “El aprendizaje -me decía- no se va a dar si no se tiene la disposición de aprender, no se puede obligar a aprender un evento como éste”, lo cual es un argumento bastante sensato. Mi posición era que los peruanos tienen el deber de conocer estas fotografías y que a fin de cuentas no se puede evitar ver; una vez confrontada ante la imagen, la audiencia mirará, aunque sea por un segundo antes de voltear la mirada. En efecto, no habrá aprendizaje, no habrá conocimiento, habrá un acomodo de lo visto al sistema de prejuicios y a la ideología personal (Sontag, [1975] 2006). Entonces me pregunté cuál sería la necesidad de ver estas imágenes, ¿por qué convertirlo en un deber?

Gonzalo Portocarrero hablaba anoche de la política del olvido, esa forma de no ser el aguafiestas que quiere arruinar el presente feliz y económicamente estable (para algunos). Una estupidez, dijo. Concuerdo, la política del olvido es la política de la evasión; y si bien el recuerdo no es garantía que algo no suceda de nuevo, al menos permite que la historia del sufrimiento tenga el espacio que se merece, devuelve algo a las víctimas, aunque insignificante en relación con lo que se arrebató. Las fotografías de Yuyanapaq permiten que el tema esté presente, y eso es lo más importante, no la ilusión de que esas fotografías pueden leerse de una sola manera, no la ilusión de que esas fotografías sean irrefutables, no la ilusión de que esas fotografías sean la realidad, no la ilusión de que esas fotografías sean las más representativas o las mejores seleccionadas. La importancia es mucho más vulgar que esas ilusiones, esas fotografías permiten recordar, son una cicatriz en nuestra humanidad colectiva más profunda.

*SONTAG, Susan. Sobre la Fotografía. México D.F.: Alfaguara, 2006
*La foto de portada es de Óscar Medrano para la Revista CARETAS.